martes, 13 de junio de 2017

Freud y la histeria: El caso Dora (1º parte).

Primera de tres partes en las que dividí mi comentario acerca del caso Dora con el cual termino la serie acerca de la histeria en Freud, sabiendo que queda todavía mucho para decir acerca del tema.

Dentro de poco, la segunda parte.

lunes, 5 de junio de 2017

Freud y la histeria. Clase Nº 6: Isabel de R

En este video repaso lo que me resultó más interesante del último de los historiales que Freud nos brinda en “Estudios sobre la histeria”, se trata de Isabel de R., también conocida en alemán como Elizabeth von R.


lunes, 29 de mayo de 2017

La alegoría de la caverna de Platón. 3º parte: la misión del filósofo.


Habíamos dejado al prisionero liberado habiéndose dado cuenta de la diferencia entre el mundo de la caverna y el mundo exterior y real, donde el sol es el protagonista absoluto y elemento fundamental para que todo suceda, misma relación que puede pensarse entre el mundo sensible y el mundo de las ideas.
Pero una vez que alguien ha salido de la caverna y ha comprendido todo lo que hay fuera de ella y descubre cómo son realmente las cosas, es decir que se ha convertido en filósofo, no puede contentarse solamente con esto, no puede gozar de todo su saber y preocuparse solamente por buscar la forma de continuar ampliando sus conocimientos en forma aislada, sino que tiene una misión para con todos los demás que todavía no han logrado acceder al lugar al que él llegó. El liberado que descubrió y comprendió el sol tiene una misión respecto de sus antiguos compañeros de caverna y no puede olvidarse de ellos.
El liberado tiene que rescatarlos de la prisión de la caverna en la cual los demás todavía están atrapados, para poder conducirlos a la luz, la cual es la metáfora de la sabiduría, aunque sea por la fuerza, como hicieron antes otros con él y realizar la tarea de que todos puedan llegar a descubrir la realidad del mundo en lugar de quedar presos de las sombras por el resto de sus días.
En el budismo, cuya filosofía se comparó muchas veces con la platónica por tener muchos puntos en común, se cuenta que Buda dijo que no iba a detener su acción de guiar a los otros hasta que no viera la espalda del último ser humano ingresando al Nirvana, por lo cual la misión de Buda no es otra que la que Platón describe en esta alegoría como el filósofo que guía al resto a la verdad absoluta.
Es por eso que en ese punto, Sócrates le propone a quien lo escucha que imagine cómo sería ese regreso del liberado a la caverna y lo primero que pasaría es que al volver a entrar quedaría ciego por la falta de luz. No es difícil comprender que se trata de algo similar a lo que ocurría cuando el liberado comenzaba su camino para salir de la caverna, solo que esta vez es por el motivo opuesto; no se trata de que no puede ver las cosas porque el exceso de luz lo encandila, sino que ahora es la falta de luz lo que le impide ver las cosas que están frente a sus ojos. Al ir saliendo, el nivel de luz, conocimiento, aumentaba; al entrar nuevamente el nivel de iluminación y saber de las cosas se reduce drásticamente.
Sócrates también llama la atención respecto de que en ese momento el que regresa a la oscuridad no podría distinguir las sombras que todavía se proyectan sobre la pared con la misma facilidad que lo hacen quienes siguen prisioneros, ya que quien regresa necesitaría un tiempo para que su vista se adapte nuevamente a la oscuridad mientras que los presos nunca perdieron esa costumbre.
De esta manera, Platón quiere mostrar que aún cuando la diferencia de conocimientos acerca de lo realmente existente es indiscutible entre uno y otros, aquellos que permanecen todavía presos de las ilusiones, tanto por tomar las sombras como cosas reales como también por la ilusión de saber, creerán que saben mucho más que quien regresa y que las cosas son efectivamente como ellos las ven, ya que el otro ni siquiera puede distinguir lo que ellos ven con toda claridad y esto los llevará a pensar que todo el camino que hizo quien salió de la caverna no solo no le sirvió para nada bueno, sino que por el contrario lo confundió de las cosas que sí sabía cuando estaba en la caverna, de manera que más que ser una pérdida de tiempo ese viaje fue un retroceso respecto del saber.
Claramente esto apunta a todas las veces que alguien habla de filosofía y otros, que no saben nada del tema, se burlan de quien habla acusándolo de decir pavadas, o que se refiere a temas que nada tienen que ver con la vida real que todos llevamos adelante todos los días, o que se trata de cosas que pueden llegar a ser muy interesantes desde el plano alejado de la pura teoría, pero que no tienen aplicación práctica en las cosas que nos pasan habitualmente.
Es conocida la anécdota de Tales, de Mileto, que iba caminando de noche acompañado por una esclava e iba contemplando las estrellas y no vio un pozo que estaba delante de él y en el cual se cayó, ante lo cual la esclava, ignorante de todo lo que tuviera que ver con la astronomía, se burló de él diciendo que por estar ocupado con lo excesivamente alto no prestaba atención a las cosas del mundo terrestre. Claramente la esclava se sentía más inteligente que Tales por estar muy ocupada por los pozos en lugar de interesarse por las estrellas, pero no estaba menos engañada que los que seguían estando presos en la caverna.
El punto cúlmine de esta alegoría se produce cuando el liberado trata de hacer lo mismo que hicieron con él y liberar a los otros y llevarlos aunque sea por la fuerza hacia el exterior. Como ocurrió con él, los demás no querrán iniciar un camino que creen que solo los confundirá y les hará desconocer todo lo que para ellos es el conocimiento certero y verídico de las cosas, por lo tanto se resistirán. Lo más destacado de este planteo, es que Platón hace decir a Sócrates que los prisioneros que se resisten a ser iluminados, educados y enseñados, llegarán hasta a matar a quien los intenta conducir por el camino de la verdadera luz hacia las verdaderas cosas.
Esta es una referencia indudable a lo que ocurrió con el mismísimo Sócrates, quien ya llevaba muchos años muerto cuando Platón escribe esto. Sócrates se describía a sí mismo, según nos cuentan los relatos que se hicieron de él, como un moscardón que molestaba al gran caballo llamado Atenas, lo hacía con sus preguntas que llevaban a que la gente se deshiciera de lo que creían ser conocimiento valederos del mundo y que no eran, en realidad, más que ilusiones del saber; esto lo hacía para poder limpiar, por decirlo de alguna manera, esas ilusiones que producían el error de creer saber y poder   pasar después a lograr el conocimiento realmente válido que implicaba el saber filosófico.
Claramente puede pensarse que Sócrates era el liberado que cumplía con su misión de filósofo de tratar de liberar al resto y conducirlo hacia el verdadero conocimiento.
Ocurre que el destino de Sócrates estuvo marcado por esta actitud filosófica y fue denunciado ante las autoridades, fue enjuiciado y encontrado culpable, motivo por el cual se lo obligó a beber un vaso de veneno, cicuta más precisamente, y fue así como se terminó con su vida. Comparar lo ocurrido con Sócrates con un filósofo que quiere volver a la caverna para educar al resto y es asesinado por quienes se resisten a ser quitados de las tinieblas es algo que no exige demasiado esfuerzo mental, una vez comprendida la analogía que esta alegoría nos presenta.

¿Y nosotros qué somos, prisioneros de las sombras y las ilusiones o filósofos con una misión a cumplir?

martes, 23 de mayo de 2017

La alegoría de la caverna de Platón. 2º parte: la liberación de un prisionero.


Habíamos dejado la caverna con los prisioneros mirando las sombras y sin posibilidad de moverse y conocer otra cosa distinta, pero es en este momento que Sócrates empieza a preguntar qué pasaría si uno de los prisioneros pudiera soltarse de sus cadenas. Con este cambio radical empieza la segunda de las tres partes que componen esta alegoría.
Esta liberación y lo que a partir de ella ocurre está dividido en cuatro momentos.
En primer lugar se trata de la liberación misma y lo que dice Sócrates es que al liberarse de sus cadenas se produce el principio de la cura de su ignorancia, el prisionero no estará más preso de las cadenas así como el humano común ya no será tan ignorante cuando inicie el camino de la razón filosófica y el descubrimiento que no podrá dejar de producirse, se trata de un proceso de educación o formación cultural.
Lo primero que le ocurrirá al liberado es que cualquier movimiento que haga distinto de lo que hizo toda su vida le producirá una enorme dificultad y un gran dolor, por ser algo completamente nuevo que exige a sus músculos. También la visión de un lugar con mayor luminosidad herirá sus ojos y lo dejará encandilado y le impedirá ver siquiera las sombras que antes veía con claridad.
Esto nos muestra que el inicio del aprendizaje filosófico no es sencillo, cuesta mucho y puede ser un verdadero dolor de cabeza, especialmente porque uno no puede pretender comprender las cosas que tiene delante, los razonamientos y postulados, ya que siempre estuvo atrapado por las imágenes, de la misma forma que el liberado no podrá ver las cosas reales debido a su lento acostumbramiento a la nueva situación. No es difícil pensar que considerará que las sombras eran más reales porque podía verlas claramente, mientras que estas nuevas cosas aparecen como difusas e indistinguibles, lo mismo ocurre cuando Sócrates y Platón le hablaban al resto del mundo del mundo de las ideas y los demás decían que eso no se comprendía claramente.
En ese punto se produce la perplejidad del liberado ante lo que se le presenta, ya que no puede percibirlo con claridad y menos aún podría dar cuenta de qué es lo que tiene enfrente y tampoco podrá reconocerlos como los objetos de los cuales antes veía sus sombras.
No importa que ahora esté frente a las cosas reales en lugar de simples sombras, existe un período de acostumbramiento inevitable durante el cual no podrá salir de ese estupor que le produce lo nuevo. Pensemos que siempre va a ser muy difícil para alguien comprender que todo lo que creía cierto y válido no era más que una simple ilusión, de manera que no es algo que pueda captarse rápidamente. Sócrates no procedía de otra manera que no fuera refutando a quien conversaba con él hasta dejarlo en una situación en la que el otro sentía que ya no comprendía nada ni podía dar respuesta a lo que se le preguntaba, de manera que quedaba perplejo.
Imposible es imaginarse que el liberado mire directamente al fuego que produce las sombras porque sus ojos no están preparados para tal fulgor, motivo por lo cual Platón no pretendería que un alumno suyo pudiera comprender el primer día la teoría de las ideas, sino que había que empezar de a poco. Tal vez por eso en la entrada de la Academia había puesto un cartel que decía que no podía entrar nadie que no supiera geometría. Empezar de a poco por lo básico.
La idea continúa con el liberado siendo arrastrado hacia el exterior de la caverna, donde la luz es mucho mayor. Sócrates describe cómo el hombre lucharía por no ser llevado afuera por temor a lo desconocido y su intención de volver a ser encadenado para continuar viviendo como siempre lo había hecho. Si esto no se le permite habrá que forzarlo a que salga de todas maneras y al hacerlo sus ojos quedarían completamente imposibilitados de ver nada porque se estaría forzando su acostumbramiento de manera bastante brusca y repentina, de manera que sería un proceso bastante tortuoso que sería vivido con enorme dificultad y sufrimiento por quien lo estuviera atravesando.
En la segunda parte de la liberación, el protagonista llega al exterior de la caverna y puede contemplar por primera vez en su vida las cosas reales del mundo, los objetos de los cuales solamente conocía sus sombras hasta ese momento y su adaptación vuelve a sufrir un contratiempo al tener que descubrir, literalmente, un mundo nuevo. Lo  primero que Sócrates comenta es que el liberado descubrirá más fácilmente las sombras de esos objetos, por conocerlas bien, y solo lentamente podrá ir percibiendo los objetos en sí que causan esas sombras, así lentamente irá acostumbrándose al nuevo nivel de luz para que deje de encandilarlo y pueda conocer más. Al llegar la noche, cuando la luz se reduzca significativamente, podrá contemplar las constelaciones en el cielo y ayudarse con la luz de la luna para no tener ya dificultades para ver todo lo que esté a su alrededor, con la vista clara, y no tener inconvenientes en diferenciar las simples sombras de los objetos hasta el punto de descubrir que lo uno es efecto de lo otro.
Es indiscutible la metáfora fundamental en todo esto es la que presenta a la luz como símbolo de la inteligencia y la razón, metáfora que persistió y llegó a darle nombre a la época en la cual se valoraba la razón por encima de todas las cosas como “el iluminismo”, la iluminación. De la misma forma que hoy cuando alguien tiene una idea dice que “se le prendió la lamparita”. 
Por otro lado, también hay que destacar que todo lo dicho por Platón acerca de la vista, como método fundamental de conocer, no tiene que ver con una contradicción fundamental dentro de su propia teoría que por un lado condena el conocimiento sensorial como pura doxa, opinión, y en la alegoría la muestra como fuente de conocimiento, episteme, sino que también hay que tomarlo en forma metafórica como la forma en la cual se accede al conocimiento verdadero a través de la razón, representada en esta alegoría como la vista.
En el tercer momento, el liberado descubre el sol. Si la luz es la inteligencia, el sol viene a representar la fuente suprema de todo lo racional y tiene que ver con lo que produce la posibilidad de que todo lo demás exista; con esto Platón se refiere a lo realmente importante y existente, es decir el mundo de las ideas a diferencia del mundo sensible, y el sol representa el elemento más alto en la jerarquía de las misma, en la cual encontramos la idea del Bien. Respecto de eso dice que el liberado podrá con el tiempo comprender que el sol es lo que permite la existencia de la vida, es lo que produce el cambio de las estaciones, aporta luz y también calor al mundo, etcétera, por lo tanto al igual que la idea del Bien el sol es el fundamento de todas las cosas, incluso las que él conocía dentro de la caverna.
Por último, el cuarto momento de esta liberación tiene que ver con que el liberado recuerda la vida dentro de la caverna y puede, después de todo lo visto y aprendido luego de su liberación, repensar lo que había sido su vida hasta ese momento y juzgar de una manera muy distinta lo que antes consideraba real y también todo lo que antes consideraba importante. Recordará cuando era prisionero y competía con los otros presos por ver quien distinguía mejor las sombras y quien era capaz de predecir cual era la sombra que aparecería a continuación gracias a haber entendido ciertos patrones en la repetición de las apariciones; recordará también cómo ese ejercicio brindaba prestigio y mérito a los que mejores resultados conseguían y cómo esos presos eran respetados y admirados por sus habilidades.
A partir de lo vivido fuera de la caverna, el liberado no podrá dejar de juzgar todo eso como una simple pavada propia de personas limitadas que no conocían la verdadera magnitud de la existencia, todos los honores y prestigios que estaban en juego en la caverna le parecerían absurdos y faltos de toda importancia en comparación con todo lo que el verdadero mundo exterior le presentaba y le ofrecía, ya que el conocimiento que se podía obtener en esa prisión era no solo ínfimo, sino fundamentalmente falso comparado con el conocimiento que podía obtenerse en el mundo real, con objetos reales, iluminados por completo, estando frente a frente con el mismísimo sol.
No es difícil imaginar que la intención de Platón está dirigida a despreciar y desvalorizar completamente lo que aparece en el mundo humano como títulos, posiciones y jerarquías de las cuales las personas se enorgullecen y gracias a las cuales pueden sentirse importantes en el mundo; cantidades de dinero, lugares de saber, posiciones de poder, fama y muchas otras aparecen para Platón como el inmenso brillo de lo inútil que fascina a quienes están presos de enormes limitaciones y no pueden, ni siquiera, comprender su propia prisión.
La crítica es simplemente devastadora.
Muy por el contrario, el filósofo está por encima de estas cuestiones burdas y sin importancia y debe dedicarse a lo verdaderamente importante, lo realmente existente, lo cual se ubica en el plano del verdadero conocimiento, la razón y, desde Platón, el mundo de las ideas.
La diferencia entre estos dos mundos aparece con una potencia máxima.

martes, 16 de mayo de 2017

La alegoría de la caverna de Platón (1º parte).



En el capítulo 7 de “La república”, Platón cuenta por boca de Sócrates lo que se conoce como la alegoría de la caverna, tal vez sea la referencia filosófica más famosa de toda la historia y, sin dudas, una de las más interesantes por la forma en que ejemplifica claramente lo que Platón entiende por los dos mundos en los cuales se puede existir, el mundo físico y sensible a diferencia del mundo de la razón y las ideas. La alegoría también muestra cómo se puede pasar de uno de ellos al otro a través del aprendizaje y la educación filosófica, con todas las dificultades que se le presentan a quien inicia ese camino y los riesgos que implica el tratar de ayudar a los demás a recorrerlo.
Pero veamos de qué se trata.
Conversando acerca de cómo habría que hacer para construir la república perfecta en la que todo funcionara bien, como todos decimos que queremos que funcionen las cosas desde la política, Sócrates se encuentra metido en un debate con algunos que plantean ideas contrarias a su pensamiento, motivo por el cual recurre a lo que nosotros podemos llamar su sistema filosófico, el cual consiste en desbaratar la lógica de las ideas del otro mediante preguntas que le muestran que su idea es incorrecta, así una y otra vez hasta llevarlo a un punto en el cual quien conversa con él descubre que todo lo que decía en un principio había quedado totalmente invalidado y se produce la necesidad de buscar otra forma de explicar las cosas. Esa estrategia es lo que llamamos la refutación, la cual era el primer paso para deshacer las ideas que la gente tenía y que no estaban bien fundadas, motivo por el cual Sócrates, con un ingenio asombrosamente genial, podía encontrar grietas en sus argumentos y demostrar que por ese camino no había posibilidad ninguna de obtener respuestas claras ni útiles, no había posibilidad de lograr el verdadero conocimiento que es producto de la razón.
Llegados a este punto, Sócrates les pide a quienes lo escuchaban que imaginen una situación inventada, que piensen en la posibilidad de que hubiera una caverna con ciertas particularidades y que lo ayuden a pensar qué pasaría ante determinadas situaciones. El que conoce la forma de proceder de Sócrates sabe perfectamente que esta invitación a ayudarlo a pensar es más que nada una trampita para involucrar al otro en sus ideas, ya que él no tiene dudas de lo que va a resultar de ese ejercicio lógico, no necesita ayuda para desarrollar esas ideas, de la misma manera que cuando pregunta no es porque no sepa qué le van a responder, sino para deshacer los argumentos del otro de una forma mucho más efectiva que con la discusión directa.
Primero que nada, Sócrates describe la caverna a la que se refiere, es una caverna que termina en su fondo con una pared que podemos pensar que es recta y ante la cual hay varios hombres que están encadenados de tal manera que no pueden escapar, no pueden moverse mucho, pero fundamentalmente no pueden mirar hacia otro lado que no sea esa pared donde termina la caverna. Detrás de los prisioneros hay otra pared, pero esta es de solo uno o dos metros de alto, detrás de la cual hay gente que no está encadenada, sino que recorre el lugar transportando objetos sobre sus cabezas mientras conversa de diversas cosas. Más atrás todavía, casi llegando a la entrada de la caverna, hay un fuego que envía luz al interior de la misma, luz que hace que los objetos transportados por la gente libre proyecte una sombra que pasa por encima de la pared de uno o dos metros y se plasme  como sombras en la pared en la cual termina la caverna, único lugar donde los prisioneros pueden mirar.
Lo primero que hace notar Sócrates es que esos prisioneros no pueden ver nada más que esas sombras proyectadas sobre la pared, no pueden girar la cabeza y nunca pudieron hacerlo desde que nacieron, por lo tanto esas sombras son lo único que vieron durante toda su vida sin haber conocido jamás nada distinto ni haber visto ninguna otra cosa. De esto se desprende que, como solo vieron eso siempre y nunca conocieron nada distinto, no puedan hacer otra cosa que tomar esas sombras como si fueran los objetos reales, como que esas imágenes fueran la única realidad existente a la cual el ser humano puede acceder sin que hubiera nada más qué descubrir. Incluso las voces de las personas libres rebotarían en la pared del final de la caverna como un eco y los prisioneros no podrían tomarlas de otra forma que no sea una voz proveniente de las sombras, de manera que no solamente creerían que son las cosas reales, sino que también creerían que están dotadas de voz, al igual que ellos.
Es por eso que cuando uno de los interlocutores le dice que es una caverna muy particular y esos prisioneros son muy curiosos, Sócrates le indica que son muy similares a nosotros.
Esto ejemplifica el estado de ignorancia que Platón a través de Sócrates diagnostica en el ser humano, ya que antes de iniciar el camino de la educación en la filosofía estamos engañados en la ignorancia de creer que todo lo que vemos y oímos es la realidad y que todo aquello que se nos presenta ante los sentidos son las cosas reales del mundo y la existencia.
Pensémoslo un segundito, ¿acaso no estamos totalmente convencidos que todo lo que se nos presenta ante los sentidos es la realidad, que conocemos a través de la vista, el tacto, etcétera y que eso es garantía de verdad, que lo que percibimos existe sin posibilidad de dudas al respecto? Obviamente ninguno de ustedes ni yo estamos encadenados a ninguna pared, pero ¿cómo podríamos saber si no estamos atrapados en algún sistema de pensamiento que nos hace creer una idea determinada sin que tengamos la posibilidad de pensar de otra manera porque nunca nos “abrieron los ojos”? Por ejemplo, ¿cómo sabemos que no estamos realmente dentro de la Matrix? No importa que Matrix sea una película, hagamos el ejercicio de pensar cómo podríamos justificarlo racional y convincentemente, ya que ese es el verdadero ejercicio filosófico que nos propone Platón.
Este estado es el de la imaginación, lo cual indica algo muy similar al registro de lo imaginario en la teoría psicoanalítica lacaniana (salvando las enormes distancias entre lo que plantea Lacan con sus desarrollos imaginarios tales como el estadio del espejo y el esquema óptico y el estado de ignorancia que postula Platón) ya que tanto el estado de imaginación como el registro imaginario tienen que ver con el hecho de quedar fascinado capturado y atrapado por las imágenes. Este estado de imaginación, eikasía en griego, es el punto más bajo que ubica Platón en su escala del conocimiento y se encuentra en el ámbito de la opinión, la doxa.
Así como los prisioneros confunden simples imágenes con la realidad, Platón plantea que nosotros los humanos también solemos confundir lo que vemos y oímos con lo real. Es por eso que Sócrates decía que él solo sabía que no sabía nada, porque no estaba engañado, como los otros, al confundir las imágenes con el conocimiento y de esa manera estaba advertido de su ignorancia, sabía que era ignorante, en lugar de creer que sabía mucho de todo, como verificaba en los demás, los cuales ignoraban incluso que eran ignorantes.
Incluso se plantea un juego entre los prisioneros para ver quien distinguía mejor las figuras y los sonidos que se escuchaban, teniendo como premio el prestigio entre los demás prisioneros y la estima de los otros por sus grandes capacidades visuales o auditivas. Para ellos, este juego era muy interesante y los premios que obtenían generaban cierta clasificación entre ellos según sus habilidades y capacidades, las cuales definían el status que existía entre ellos. Es importante destacar que no se trataba de un simple juego para pasar el tiempo porque de otra manera se aburrirían como locos, sino que ese juego servía para establecer diferencias entre ellos y planteaba una jerarquía de la cual ninguno era ajeno y en la que todos querían ocupar el lugar más importante
Este juego de los prisioneros de la caverna es fácilmente comparable con los modos de establecer jerarquías entre los humanos, tales como el nivel de estudios, el trabajo que hacemos, la fama y, entre muchísimos otros, el principal de todos en la cultura occidental actual, el dinero, el único Dios verdadero (según Joaquín Sabina, y cuánta verdad se esconde en ese… ¿chiste?)

En la próxima continuamos con lo que pasa cuando un prisionero es liberado.

lunes, 8 de mayo de 2017

¿Qué se puede entender por “Dios ha muerto, Friedrich?


El otro día estaba leyendo algo acerca de Nietzsche y mencionaban esta frase muy famosa y daban su explicación, lo comentaban como la forma correcta de entender lo que esta frase significa y después pasaban al tema del superhombre.
Lo que me llamó la atención es que no coincidía con la idea que yo tenía acerca de qué significaba la frase y se me ocurrió que es muy difícil pensar que alguien como Nietzsche fuera a decir algo tratando de darle un sentido único e indiscutible, siendo un filósofo tan particular y que tanto luchaba contra lo que habitualmente encontramos estructurado de manera uniforme.
De manera que se me ocurrió presentar la explicación que daban en ese texto, también contar lo que yo entendía por esa frase y también abrir el espacio para que cualquiera  presente sus ideas al respecto.
Así que, vamos…

En el texto que leí hablaban de que la muerte de Dios se refería a que ya no existía la idea de que el juicio por lo hecho en la vida, lo cual condenaba al infierno o permitía el acceso al Paraíso, se hacía después de la muerte; ya no se trataba de que uno se moría, iba al cielo y en algún momento llegaría Jesús en su segunda venida para que se unieran a él los elegidos (creo que eran 12 grupos de 12.000 que daban 144.000 elegidos, según la Biblia, pero no estoy seguro) y lo siguieran al Paraíso, donde disfrutarían durante todo el resto de la eternidad los placeres de haberse portado bien en vida. Todo ese otro mundo desaparecía no solo por la falta de fe que se mostraba en el mundo respecto de la que existía anteriormente, sino fundamentalmente por la filosofía nietzscheana que presentaba al cristianismo como una inversión de todos los valores, con el objetivo de que los débiles pudieran convertir en elementos de poder aquellas características que ellos poseían, se trataba de las únicas que poseían, tales como el perdón, la piedad, el altruismo, etcétera. De manera que para Nietzsche el cristianismo sería una estrategia de lucha, de la voluntad de poder, para justificar que los débiles se convirtieran en los que deberían dominar a los fuertes. Esto muestraría que no existe una base real para la doctrina cristiana sostenida por un Dios verdadero, sino que esa idea había muerto.
Esto lleva a que después de la muerte no hubiera nada, se trata del nihilismo (nihil significa “nada” en latín) del cual esta postura filosófica habla tanto, por lo cual la muerte sería el fin, lo último después de lo cual no habría nada más.
En este texto cuentan que antes la gente se moría muy tranquila, morirse no despertaba la desesperación y angustia que produce hoy en día y eso se debía a que la muerte no era el fin, sino que solamente significaba el pasaje a otra forma de vida, la espiritual alejada de lo mundano de los cuerpos, de manera que era una continuación de lo que era entendido como la vida eterna. Ahora, con la muerte de la idea de Dios, la muerte propia se presentaba como el fin de todo.

A diferencia de esta idea, yo entendía la frase de una forma que puede tener algo que ver con la idea anterior en algún punto, pero que presenta más diferencias que similitudes. Yo entendía que la frase apuntaba a mostrar que ya no había garantías en la vida.  Pensémoslo desde la filosofía de Descartes, donde Dios era el garante de que todo lo que podemos pensar existe realmente sin que hubiera un genio maligno que nos confundiera constantemente. Dios aparecía como un ser totalmente bueno y veraz que garantizaba que las cosas no fueran un azar engañoso sin ninguna regla de la cual servirse. La filosofía de Nietzsche, entre otras, con su nihilismo, rompe con la idea de una garantía, sea cual sea la garantía de la que se trate, de manera que estamos solos para vivir nuestras vidas y tomar nuestras decisiones de la manera que podamos. Ya no hay un libro sagrado que nos diga cómo tenemos que vivir, qué tenemos que hacer y qué reglas tenemos que obedecer porque justamente esas cosas ya no existen más, ya nada nos garantiza que haciendo esto o lo otro nos ganaremos una eternidad feliz porque justamente esa eternidad feliz no existe (punto de contacto con la idea anterior), pero además de eso (punto de diferencia) implica que hay que plantear toda una filosofía distinta a la cartesiana y su Dios garante, a la platónica y la garantía de las Ideas, a la aristotélica y su garantía en las esencias, a la hegeliana y su garantía de la linealidad de la historia, etcétera. No es algo que tenga que ver únicamente con la muerte, sino que toda la forma de contemplar la existencia humana se ve alterada si dejamos de contar con una garantía que nos asegure el éxito en tal o cual asunto.
¿Se puede aplicar la frase a otra cosa? ¿Se la puede interpretar de alguna otra forma?

Seguro que sí, pero por ahora yo llego hasta ahí en mis ideas filosóficas. Las ayudas aportes e ideas serán más que bienvenidos.

sábado, 15 de abril de 2017

Taller de Introducción al psicoanálisis.

Quería invitar a todo el que esté interesado en participar del taller donde revisaremos las cuestiones fundamentales del psicoanálisis desde sus inicios.
Este taller tiene la intención de ofrecer una entrada a las teorías más importantes del psicoanálisis, para la cual no es necesario ningún conocimiento previo. La propuesta busca partir de los orígenes mismos de la práctica en las ideas que Freud fue desarrollando al comienzo de su clínica para luego ir transitando el camino realizado por él hasta llegar a las ideas más elaboradas de la teoría psicoanalítica.